Bérgamo baja
Las tranquilas calles de antiguos burgos encuentran el dinamismo contemporáneo de Bérgamo Baja. Ciudad para vivir, modernidad a atravesar y fascinación por descubrir entre monumentos, museos, cafés, y restaurantes, para después, de manera inesperada, levantar la mirada y encontrarse con una Ciudad Alta de postal.

Una vista desde arriba, a vista de pájaro, sería lo ideal para entender la estrecha relación entre la Bérgamo moderna en la llanura y la antigua que se asoma a ella, representada por los burgos. Estos últimos surgieron a lo largo de las principales vías de comunicación entre la ciudad alta y el territorio. Los principales, según las muestras artísticas e históricas, son Borgo Pignolo, Borgo Palazzo y Borgo Sant’Alessandro.

Entre los burgos de Pignolo y de Sant’Alessandro se fue desarrollando, entre el XIX y el siglo pasado, la ciudad moderna, de la que el Sentierone, el paseo tradicional de los bergamascos, es el tramo más destacado, junto con la Torre dei Caduti (Torre de los Caídos).

En el Sentierone se asoman el Teatro Donizetti, flanqueado por el monumento romántico dedicado al maestro, y la Iglesia de San Bartolomeo, con el gran retablo de Lorenzo Lotto “Virgen con el Niño en trono y santos”. Al visitante que, antes de dejar la ciudad, quiera una imagen-recuerdo de Bérgamo condensada en una sola imagen, le aconsejamos que se dirija a los propileos de Porta Nuova, los dos edificios de estilo neoclásico situados a ambos lados del Viale Vittorio Emanuele. Con la estación ferroviaria a sus espaldas, el propileo de la izquierda es el punto ideal per una imagen que, dado el espaciado equilibrado del Sentierone, se extiende y llega hasta la Ciudad Alta y su contorno. ¡Clic y hecho! Llevará siempre consigo, además de en el corazón y la memoria, el recuerdo de una ciudad inolvidable.