Bergamo, la maravilla a un paso de la EXPO.

Más allá de entender Bérgamo como la especial subdivisión de la ciudad en dos partes, Ciudad Alta y Baja, para conocerla completamente y mejor, con su “centro” histórico y “popular” se aconseja visitar los burgos, ramificación natural y vital de la ciudad en la colina antes de que se desarrollara el centro urbano.

Estos barrios históricos, si se observan en un mapa, parecen dibujar una mano abierta: Borgo Canale, que lleva desde Bérgamo Alta hacia las colinas y que acoge con orgullo la Casa natal de Donizetti; Borgo San Leonardo, que desde Piazza Pontida, nexo de unión de calles y zona urbana con locales y tiendas, lleva a Ciudad Alta a lo largo de la via Sant’Alessandro; Borgo Pignolo, con sus elegantes fachadas de las antiguas casas nobiliarias y finalmente Borgo Santa Caterina, uno de los lugares en los que se puede respirar el ambiente de las pequeñas regiones de una época pasada con tiendas artesanas y pequeñas tiendas de vecindad. Casi como la ”otra” ciudad, con una historia y arte que nada tienen que envidiar a la otra ciudad y donde es posible encontrar vestigios de unas tradiciones y vida de una época pasada.

Originalmente, y antes de que el círculo de murallas construidas por Venecia encerrara la colina en un poderoso anillo de piedra, la ciudad se extendía en las laderas de la colina, precisamente a través de los burgos, surgidos a lo largo de las principales vías de comunicación.