Gromo

Descripción

En Valle Seriana, por encima de una roca oscura, se encuentra Gromo, uno de los burgos más hermosos de Italia.

Caminar por sus callejones medievales es como viajar en el tiempo, al punto que no es difícil encontrar a un herrero golpeando su yunque: de hecho, en la Edad Media Gromo se llamaba también “Pequeña Toledo”, debido a la presencia de numerosas forjas produciendo refinadas armas blancas.

Puedes tener una muestra de la producción local de armas y corazas en el precioso Museo delle Armi Bianche e Pergamene dentro de Palazzo Milesi. 


La piedra gris sencilla y rústica caracteriza las calles de esta antigua aldea. Los techos todavía están hechos de pizarra, material típico de las montañas bergamascas.

No hay decoraciones sofisticadas por aquí: este pueblo nació en una época dura, ¡cuando no se reparaba en migajas! Sin embargo no faltan tampoco unas perlas artísticas, por ejemplo los frescos del siglo XVI en la capilla de la iglesia dedicada a los Santos Giacomo y Vincenzo.

Subiendo y bajando por este burgo, no te olvides el entorno a tu alrededor: en sólo 10 minutos en coche es posible alcanzar las pistas de esquí alpino de Spiazzi di Gromo.

Perfectas para esquiar en invierno, disfruta con sus bosques incontaminados por el verano, o bien con los fantásticos recorridos del parque de aventura.

Además, va a ser muy difícil resistir a las carnicerías y las tiendas de gastronomía de Gromo: de potra manera, puedes ir a comer en uno de los muchos restaurantes del pueblo y saborear los platos locales.

Continuar

En Valle Seriana, por encima de una roca oscura, se encuentra Gromo, uno de los burgos más hermosos de Italia.

Caminar por sus callejones medievales es como viajar en el tiempo, al punto que no es difícil encontrar a un herrero golpeando su yunque: de hecho, en la Edad Media Gromo se llamaba también “Pequeña Toledo”, debido a la presencia de numerosas forjas produciendo refinadas armas blancas.

Puedes tener una muestra de la producción local de armas y corazas en el precioso Museo delle Armi Bianche e Pergamene dentro de Palazzo Milesi. 


La piedra gris sencilla y rústica caracteriza las calles de esta antigua aldea. Los techos todavía están hechos de pizarra, material típico de las montañas bergamascas.

No hay decoraciones sofisticadas por aquí: este pueblo nació en una época dura, ¡cuando no se reparaba en migajas! Sin embargo no faltan tampoco unas perlas artísticas, por ejemplo los frescos del siglo XVI en la capilla de la iglesia dedicada a los Santos Giacomo y Vincenzo.

Subiendo y bajando por este burgo, no te olvides el entorno a tu alrededor: en sólo 10 minutos en coche es posible alcanzar las pistas de esquí alpino de Spiazzi di Gromo.

Perfectas para esquiar en invierno, disfruta con sus bosques incontaminados por el verano, o bien con los fantásticos recorridos del parque de aventura.

Además, va a ser muy difícil resistir a las carnicerías y las tiendas de gastronomía de Gromo: de potra manera, puedes ir a comer en uno de los muchos restaurantes del pueblo y saborear los platos locales.