La historia de Quartirolo está estrechamente entrelazada con los ciclos agrícolas más antiguos de la zona situada entre la llanura del Po y los valles prealpinos, entre Bérgamo y Lecco, y es una historia de amor y dedicación.
Su origen se remonta al menos al siglo X d.C., cuando los pastores de la zona llevaban su ganado a las montañas en los meses cálidos hasta principios de otoño, para asegurarse de que los animales siempre tuvieran hierba fresca para comer.
A su regreso a las llanuras, las vacas encontraban un premio: la hierba quartirola, que crecía después del tercer corte de heno.
Se trataba de una hierba de final de temporada, baja y espesa, impregnada de los olores del verano que acababa de pasar, que daba a la leche de las vacas un olor muy aromático.
El queso elaborado con esta leche se llamaba entonces Quartirolo, en homenaje a las últimas briznas de hierba fresca antes del invierno.




