La Galería Sofi es un espacio de exposición de arte contemporáneo de Bérgamo, gestionado por RT Holding – Consulting Art SRL, empresa con experiencia nacional e internacional en el sector del arte.
El 13 de septiembre de 2025 se inauguró la nueva sede de 350 m², pensada para ampliar la oferta cultural a través de exposiciones, eventos y encuentros dedicados a la investigación y la experimentación artística.
En la trayectoria artística de Karin Monschauer, el rigor de las matemáticas y la sensibilidad del gesto creativo no se oponen, sino que se reconocen como partes complementarias de una misma tensión cognitiva. Nacida en Luxemburgo en 1960 y que ahora trabaja en Muralto, la artista ha ido construyendo con el tiempo un lenguaje visual que se nutre tanto de la lógica como de la memoria, tanto de la estructura como de la intuición.
La exposición individual «Geometrie dell’Anima» se presenta como una síntesis poética de esta investigación. El título no solo es evocador, sino que encaja perfectamente con el trabajo del artista: las geometrías que habitan sus obras nunca son ejercicios formales sin más, sino dispositivos sensibles a través de los cuales se hace visible una dimensión interior, invisible y dinámica. En Monschauer, la forma se convierte en vibración emocional; la estructura, en un campo energético.
Las raíces de esta práctica se remontan al antiguo arte del bordado, del que la artista hereda una concepción de la imagen como tejido. En sus primeras obras, el hilo y el gesto manual creaban superficies densas, íntimas, casi rituales. Con el tiempo, esta gramática textil ha ido evolucionando, pasando por el «punto medio» hasta llegar a una transformación decisiva en 2015, cuando Monschauer incorporó lo digital a su proceso creativo.
La adopción de software digital no rompe con el pasado, sino que lo transforma: el entrelazado se convierte en matriz y el hilo se transforma en línea vectorial. En esta transición, la investigación de Monschauer dialoga con el Op Art de Vasarely y Bridget Riley, aunque manteniendo una voz propia.
Lo que distingue radicalmente su obra es la capacidad de combinar la tensión visual con una dimensión meditativa: sus obras no solo invitan a ser vistas, sino también a ser recorridas.
En este sentido, las geometrías se convierten en un lenguaje universal, capaz de evocar estructuras arcaicas y, al mismo tiempo, proyectarse hacia una visión de futuro. El alma, por su parte, surge como aquello que da vida y desestabiliza estas construcciones: un flujo vital que escapa a la rigidez de la forma, aunque se manifieste a través de ella.
«Geometría del Alma» te invita a descubrir la obra de Karin Monschauer como un espacio de resonancia entre el orden y la intuición. Sus superficies hipnóticas te abren una puerta a la percepción: lugares en los que la precisión del trazo se convierte en una vía de acceso a lo invisible.
En una época saturada de imágenes, la obra de Monschauer devuelve a la visión una cualidad contemplativa poco común. La geometría ya no es un límite, sino una apertura: un espacio en el que el alma puede encontrar forma, ritmo y respiro.