El valle toma su nombre del arroyo Brunone que lo atraviesa, proporcionando la ribera perfecta para un paisaje ricamente arbolado, alternado con pequeños prados con senderos que conducen a aisladas cabañas rústicas.
La importancia del lugar se debe a su bucólico paisaje y a los afloramientos de esquisto negro descubiertos en 1973: rocas que conservan una rica fauna fósil que se remonta al Triásico Superior, es decir, ¡hace más de 200 millones de años!
Entre los objetos expuestos hay reptiles, peces, crustáceos e insectos.
La más espectacular, sin embargo, es una libélula conocida como Italophlebia gervasuttii, que conserva mágicamente intacta la red de costillas de sus alas.