Massimo Colleoni Tappezziere

Massimo Colleoni Tappezziere

Descripción

No se entra en esta tienda de Borgo Palazzo para comprar, sino para disfrutar una experiencia de belleza. 

Pinturas, esculturas, objetos de diseños y sillones, alfombras, cortinas, sillas antiguas y asientos de teatro, linternas y marcos, almohadas: en este espacio todo tiene su sitio, todo regala una sensación de armonía perfecta y conlleva toda la pasión y la habilidad de alguien que invierte en la tienda una abundante dosis de amor.  

Con el Distretto Urbano del Commercio encontramos a Massimo Colleoni, el dueño de esta actividad, para escuchar la historia de su negocio. 

Massimo, de 66 años, es el hijo del señor Alberto, que entre 1953 y 1954 abrió su primer taller de tapicería en la ciudad. En este mismo taller Massimo comenzó a trabajar cuando solo era un niño, ayudando a su padre durante el verano.  

“Para mi, la belleza es todo. ¡El arte es mi pasión y mi tormento!” nos confiesa. “Yo trabajaba, por supuesto,  pero no solamente esto...¡También mi papá me mandaba de vacaciones a Valbondione!”

El amor para lo que está precioso es hilo conductor de la vida de Massimo: es lo que quiso transmitir a sus hijos Alberto y Federica, y lo que ha marcado el comienzo de su relación con Maria Antonietta, o “Toni”. 

“Cuando nos comprometimos en 1974, el primer regalo que le hice fue un pequeño icono ruso”. 

Alberto, de 33 años, está sentado al lado de su padre y sonríe, levanta la mirada y agrega con ironía: “Hoy estoy contento con que mi padre me contagió con su amor por el arte, pero cuando era adolescente yo era el único de mis amigos que no tenía ningún poster en mi habitación, ¡solamente obras de abstractismo puro!”

Según Alberto, no tiene sentido visitar ciudades nuevas sin entrar en los museos: él mismo está llevando a cabo una “batalla” contra sus amigos que, en cambio, preferirían otros destinos. “Hoy me gustaría que en la televisión hubiera un reality show sobre el arte: ¡de Masterchef a Masterpiece! ¡Estaria genial!”. Claro que lo piensa así un niño que durante su niñez ha dormido en una cama de Munari... 

Aunque sólo de manera inconsciente, esto queda en ti hasta el punto que se hace parte de tu forma de ser y de actuar. 

“En ocasión de la fiesta de bodas de Federica - arquitecto - las mesas llevaban los apellidos de los mayores arquitectos del mundo” agrega Massimo con orgullo.

Un hilo conductor que ha influido también en la actividad artesanal. Por Massimo es imposible realizar un presupuesto sin entrar en la vivienda, o en el despacho o en el edificio del cliente. Además, sería imposible no hablar con los clientes durante un rato para entenderlos mejor y para crear algo perfecto para cada uno de ellos. El tiempo de la planificación y del diseño tiene mucho valor, el valor añadido de cada comerciante de la ciudad, que estudian hasta el detalle más pequeño. “Aquí los sofás no se hacen solamente de dos tamaños, incluso se realizan de 2 metros y 17 centímetro si hace falta: ¡y son más preciosos!”

Además, la belleza educa a la amabilidad, a la generosidad y a la filantropía.

Massimo trata de sustentar cada forma de arte: una exposición, un reacondicionamiento o la compra de una obra que pueda ser patrimonio público. “Durante mi vida tuve la buena suerte de conocer al pintor Paolo Ghilardi, mi mentor, y de frecuentar a menudo la Galleria Fumagalli. Para mi, eran lugares de encanto”. 

“En nuestra actividad, hoy, ponemos no solamente nuestras competencias - en la selección de los materiales, en los controles en esos - sino también en nuestras miradas”. 

La parte artística y creativa la llevan a cabo un equipo de dependientes y técnicos con los cuales Alberto también está trabajando. Sin embargo, agrega “mamá es el pilar de este negocio. Sin ella, sin su trabajo atento y su organización, sería muy difícil hacer todo”. 

Terminamos con esta entrevista intensa hablando sobre el Abuelo Alberto, un “auténtico artesano”, de los que hoy cuesta encontrar y que hicieron conocer Italia por toda parte del mundo por su artesanía. 

“Años atrás estábamos haciendo un trabajo importante en el extranjero, junto con una empresa alemana. Cuando los equipos llegaron, el alemán estaba formado por cinco personas, el nuestro por una sola. Siempre hemos sido únicos por lo que se refiere a la creatividad y al arte de arreglarsela.” 

Todavía hoy, nada se aprende para siempre. Por ellos, cada día es un día nuevo para seguir solucionando asuntos a través de la belleza.  

 


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No se entra en esta tienda de Borgo Palazzo para comprar, sino para disfrutar una experiencia de belleza. 

Pinturas, esculturas, objetos de diseños y sillones, alfombras, cortinas, sillas antiguas y asientos de teatro, linternas y marcos, almohadas: en este espacio todo tiene su sitio, todo regala una sensación de armonía perfecta y conlleva toda la pasión y la habilidad de alguien que invierte en la tienda una abundante dosis de amor.  

Con el Distretto Urbano del Commercio encontramos a Massimo Colleoni, el dueño de esta actividad, para escuchar la historia de su negocio. 

Massimo, de 66 años, es el hijo del señor Alberto, que entre 1953 y 1954 abrió su primer taller de tapicería en la ciudad. En este mismo taller Massimo comenzó a trabajar cuando solo era un niño, ayudando a su padre durante el verano.  

“Para mi, la belleza es todo. ¡El arte es mi pasión y mi tormento!” nos confiesa. “Yo trabajaba, por supuesto,  pero no solamente esto...¡También mi papá me mandaba de vacaciones a Valbondione!”

El amor para lo que está precioso es hilo conductor de la vida de Massimo: es lo que quiso transmitir a sus hijos Alberto y Federica, y lo que ha marcado el comienzo de su relación con Maria Antonietta, o “Toni”. 

“Cuando nos comprometimos en 1974, el primer regalo que le hice fue un pequeño icono ruso”. 

Alberto, de 33 años, está sentado al lado de su padre y sonríe, levanta la mirada y agrega con ironía: “Hoy estoy contento con que mi padre me contagió con su amor por el arte, pero cuando era adolescente yo era el único de mis amigos que no tenía ningún poster en mi habitación, ¡solamente obras de abstractismo puro!”

Según Alberto, no tiene sentido visitar ciudades nuevas sin entrar en los museos: él mismo está llevando a cabo una “batalla” contra sus amigos que, en cambio, preferirían otros destinos. “Hoy me gustaría que en la televisión hubiera un reality show sobre el arte: ¡de Masterchef a Masterpiece! ¡Estaria genial!”. Claro que lo piensa así un niño que durante su niñez ha dormido en una cama de Munari... 

Aunque sólo de manera inconsciente, esto queda en ti hasta el punto que se hace parte de tu forma de ser y de actuar. 

“En ocasión de la fiesta de bodas de Federica - arquitecto - las mesas llevaban los apellidos de los mayores arquitectos del mundo” agrega Massimo con orgullo.

Un hilo conductor que ha influido también en la actividad artesanal. Por Massimo es imposible realizar un presupuesto sin entrar en la vivienda, o en el despacho o en el edificio del cliente. Además, sería imposible no hablar con los clientes durante un rato para entenderlos mejor y para crear algo perfecto para cada uno de ellos. El tiempo de la planificación y del diseño tiene mucho valor, el valor añadido de cada comerciante de la ciudad, que estudian hasta el detalle más pequeño. “Aquí los sofás no se hacen solamente de dos tamaños, incluso se realizan de 2 metros y 17 centímetro si hace falta: ¡y son más preciosos!”

Además, la belleza educa a la amabilidad, a la generosidad y a la filantropía.

Massimo trata de sustentar cada forma de arte: una exposición, un reacondicionamiento o la compra de una obra que pueda ser patrimonio público. “Durante mi vida tuve la buena suerte de conocer al pintor Paolo Ghilardi, mi mentor, y de frecuentar a menudo la Galleria Fumagalli. Para mi, eran lugares de encanto”. 

“En nuestra actividad, hoy, ponemos no solamente nuestras competencias - en la selección de los materiales, en los controles en esos - sino también en nuestras miradas”. 

La parte artística y creativa la llevan a cabo un equipo de dependientes y técnicos con los cuales Alberto también está trabajando. Sin embargo, agrega “mamá es el pilar de este negocio. Sin ella, sin su trabajo atento y su organización, sería muy difícil hacer todo”. 

Terminamos con esta entrevista intensa hablando sobre el Abuelo Alberto, un “auténtico artesano”, de los que hoy cuesta encontrar y que hicieron conocer Italia por toda parte del mundo por su artesanía. 

“Años atrás estábamos haciendo un trabajo importante en el extranjero, junto con una empresa alemana. Cuando los equipos llegaron, el alemán estaba formado por cinco personas, el nuestro por una sola. Siempre hemos sido únicos por lo que se refiere a la creatividad y al arte de arreglarsela.” 

Todavía hoy, nada se aprende para siempre. Por ellos, cada día es un día nuevo para seguir solucionando asuntos a través de la belleza.  

 


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