MAT - Museo Arte Tempo Città di Clusone • • Visit Bergamo

MAT - Museo Arte Tempo Città di Clusone

Descripción

Entre las galerías y los cielorrasos afrescados, expone alrededor de ochenta obras que incluyen cuadros, dibujos, esculturas y repujados de artistas naturales de Clusone y no sólo. Las obras proceden de las colecciones que fueron donadas al Municipio por las familias Sant'Andrea (con cuadrso de Cifrondi, Carpinoni, Ricchi), Querena, Trussardi Volpi e Nani. Ejemplares únicos de mecanismos de relojes de torre de todas las épocas, pertenecientes a la Colección Gorla entregada a Clusone por la Provincia de Bérgamo, relatan al visitante el desafío de la creatividad y el ingenio al imparable fluir del tiempo, sea éste un instante fijado en tela o en tañido que escande la danza de las horas. La última colección depositada en el Museo procede del legado Suardi de la Casa del Huérfano, con obras pictóricas desde  el siglo XVI hasta el siglo XX, entre la que se cuentan prestigiosas telas de Cavagna y Palma el Joven.

Criterios de exposición

El patrimonio del MAT, en origen constituido por la colección Sant'Andrea, formada en los años veinte del siglo XX gracias a la donación testamentaria de Giovanni Sant'Andrea (1848-1920), último miembro de una insigne familia de la aristocracia de Clusone, y por la conspicua colección de los Gallizioli - confluida por ligado de Enrichetta, madre de Giovanni- se ha venido enriqueciendo a lo largo del tiempo e incluye pinturas, esculturas, grabados, libros y decoraciones prevalentemente de área lombarda (Bérgamo y Milán sobre todo) que se pueden datar entre los siglos XVI y XX.

Colección Sant'Andrea: La colección de cuadros está hecha sobre todo de "retratos de familia", además de naturalezas muertas, telas de motivo mitológico y carácter devocional; entre ellas una insólita y fascinante Anunciación pintada por un hábil artista del siglo XVII lombardo, una escenográfica Familia de Darío presentada a Alejandro del excepcional bergamasco Alessandro Lanfranchi (1662-1730) y obras de los más importantes artistas de Clusone, algunos de ellos protagonistas en los acontecimientos artísticos lombardos y nacionales de su tiempo. Se expone además una refinada Caridad Romana (alrededor de 1645) de Pietro Ricchi (originario de Lucca); del mismo autor la parroquia de Clusone dedicada a Santa María Assunta guarda el gran retablo con Virgen y el Niño, Tobias y el Ángel, S. Úrsula y dos descalzas, cuya fecha de realización se estima alrededor de la mitad del siglo XVII.

Forma parte del importante depósito del MAT dejado por la Casa del Huérfano de Ponte Selva la monumental Piedad de Jacopo Negretti alias Palma el Joven, de primeros años del siglo XVII, antes colocado en la iglesia del Sacro Cuore di Gesù di Ponte Selva. Merecen ser señalados también los dos retratos de Ferrante Ambiveri y de Sofonisba Martinoni Ambiveri, obras entre las más representativas del bergamasco Giovanni Cavagna, cuyos raros retratos de los comienzos se caracterizan por un severo realismo. Domenico Carpinoni - Antonio CifrondiDe Domenico Carpinoni, eccéntrico y muy personal intérprete del clima figurativo del Manierismo internacional, se conserva una preciada y agitada Deposición de Cristo de la cruz en la que se hallan influencias tanto de la pintura véneta del siglo XVI (Tiziano, Palma el Joven, Jacopo Bassano) como de grabados de artistas franceses.

Del prolífico Antonio Cifrondi (1656-1730), recordado por sus contemporáneos por la sorprendente rapidez de ejecución además de una férvida imaginación, parecen ser un asombroso Retrato de hombre de perfil y dos variantes de un mismo tema iconográfico como la Deposición de Cristo, ricas en sugestiones típicas del arte de Luca Giordano y de virtuosismos en la realización. Escuela lombarda del siglo XVIIIA la sobria elegancia de la pintura lombarda de los años Treinta del siglo XVIII (Legnanino, Ghislandi, Ceruti) se inspira el Retrato de caballero, atribuido a Bortolo Nazari.

Lo acompañan dos Retratos de damas, en un primer momento atribuidos ambos al artista de Clusone, pero más tarde y más prudentemente reconducidos a la mano de un artista bergamasco -todavía sin identificar- alrededor de 1730; los dos cuadros, gracias al detalle en la reproducción de los vestidos de las damas, son fiel testigo de la moda femenina bergamasca en la primera mitad del siglo XVIII. La intensa imagen del Retrato del carmelitano Angelo Tognani saca a luz la habilidad del pintor Davide Loreti (1708-1768), cuyos raros bocetos son muy famosos en Roma. Lattanzio QuerenaProtagonista de relieve del período artístico a caballo entre el Neoclasicismo y el Romanticismo, la actividad de Lattanzio Querena se llevó a cabo entre Bérgamo y Venecia, donde fue discípulo de Domenico Maggiotto y donde entró en contacto con Antonio Canova.

Dentro del MAT su fama de pintor de éxito, escpecializados en cuadros de carácter sagrado y retablos de altar, está atestiguada por un valioso conjunto de pinturas que comprende, además del juvenil Autorretrato, por sensibilidad introspectiva afín a los ejemplos de Andrea Appiani  y Piero Benvenuti, los retratos de la mujer Giovanna Baldissini, de la suegra y de las cuñadas. Naturalezas muertasDos Naturalezas muertas con instrumentos musicales, de buena calidad, se refieren al grupo de imitadores y secuaces de Evaristo Baschenis, con referencia directa a una de sus famosas obras, expuesta en la Academia Carrara de Bérgamo.

El siglo XX en Clusone, lugar de encuentro entre arte y culturaDurante el siglo XX la historia de Clusone se cruza significativamente con las vicisitudes nacionales bajo el perfil cultural, gracias a la presencia de artistas nativos capaces de llevar a cabo su actividad fuera del ámbito territorial de Clusone, que por otro lado se convirtió en un lugar de referencia para artistas e intelectuales en momentos decisivos, con en consiguiente enriquecimiento dialógico que todo esto colleva. La escultura, bajo la égida de Attilio Nani (1901-1959), testimonia con originalidad una vicisitud poética capaz de enraizar una renovación profunda en el territorio de la cultura del arte en sentido moderno, a través del trabajo del próspero taller familiar del que Nani es el fundador.

A su maestría en el arte del repujado se debe la fama del artista, cuyas obra participan desde los años Veinte en manifestaciones de relieve como la Bienal de Monza. Las mayores exposiciones nacionales, de la Trienal de Milán a la Bienal de Venecia y la Cuadrienal de Roma hospedaron con continuidad su valioso trabajo artístico. Durante la Segunda Guerra Mundial Clusone y los alrededores se convierten en un refugio para pintores, escultores, escritores, y, en definitiva, en cruce de relaciones e intercambios de hombres de cultura. Bartolomeo Calzaferri, Ezio Pastorio (1911-2006), el mismo Attilio Nani y Giacomo Manzú (1908-1991) se encuentran en Clusone. Completa el conjunto la presencia de Arturo Tosi en el cercano Rovetta, lugar de visita de personalidades lombardas y no sólo. Son años determinantes para la trayectoria artística de Manzú, que vive en Clusone con la mujer Tina y su hijo Pio y al mismo tiempo mantiene contactos en Milán y Roma.

Son de estos años obras a las que una plástica sensibilísima a la luz da vida, en una relación íntima con el arte que indaga con perspicacia la cotidianeidad de los sentimientos y de las relaciones humanas. GaleríaResulta de gran interés, además del Salón de Honor, la Galería con sus originales decoraciones del tardo siglo XVII, con frescos de las alegorías de las Virtudes (Honestidad, Caridad, Paz, Orden) que se contraponen a la secuencia de los Vicios (Discordia, Derroche, Acidia, Mentira). El alma del TiempoDesde tiempo inmemorables el hombre ha escrutado el cielo, los astros, la alternancia de las estaciones, descubriendo en los fenómenos que le rodeaban una ciclicidad que pronto pudo aprovechar, convirtiendo su actitud temerosa e inerme de observación pasiva de los cambios en capacidad de efectuar previsiones y en consecuencia regular su propia actividad. La medición del tiempo, tanto en su vertiente de tiempo del año, y por lo tanto del calendario, como en su vertiente cotidiana, y por lo tanto del reloj, pasó a ser compañera inseparable del hombre y de sus actividades.

La antigüedad conocía instrumentos para medir el tiempo basados en la sombra producida por el movimiento solar, los relojes solares, o por el fluir del agua o de la arena, las clepsidras, y ya en época romana relojes mecánicos hidráulicos, en los que la fuerza la daba el flujo del agua, ofrecían en las plazas indicaciones temporales a todo el mundo. Hay que esperar la Edad Media para encontrar el reloj mecánico de concepción moderna, que a partir del siglo XIV desde torres y campanarios se convirtió en la referencia temporal de toda una comunidad, en un primer momento con toques y luego con esferas. Mecanismos de relojes de edificios y torresEl MAT, por cuenta de la Provincia de Bérgamo, dispone de una importante colección de relojes de edificio y torre de fabricación italiana, que se pueden datar entre el siglo XVI y XX.

Los movimientos han sido elegidos para representar los estilos de relojería en distintas épocas y las varias técnicas de construcción que dan fe de su evolución, empezando por el ejemplar de gusto tardo-gótico con estructura de reja circular, sin esfera, para llegar a los productos industriales de comienzos del siglo XX. Se trata de productos en los que ciencia, cálculo, técnica y arte se juntan para dar vida a objetos que no nacieron para ser vistos, y que, como testigos no mudos sino sonoros, nos hablan de épocas en las que la compra de un reloj constituía un gasto importante para la comunidad, y para cuyos cuidados y manutención existía una profesión específica, la de Temperador, que también tenía que hacerse cargo de recargar las pesas que garantizaban el movimiento de los engranajes.

El recorrido entre estas magníficas máquinas se despliega desde las salas del Museo hasta los interiores de edificios públicos de la ciudad, hasta llegar a la Torre del majestuoso y austero Palazzo Comunale (siglos XII-XVIII), cuajado de frescos que recorren páginas antiguas y gloriosas de la historia local, donde se encuentra el espléndido Reloj Planetario, realizado en 1583 por Pietro Fanzago y todavía funcionante. Todavía hoy en la muestra del reloj es posible ver los movimientos del sol y de la luna, las horas del día y la duración de la noche, equinoccios y solsticios, las constelaciones del zodiaco, las lunaciones, los meses, las horas y los minutos. En la torre, el antiguo mecanismo cargado a mano todos los días desde hace cuatrocientos años, es una joya de la tecnología.  

Tarifas:Entrada gratuita.


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Entre las galerías y los cielorrasos afrescados, expone alrededor de ochenta obras que incluyen cuadros, dibujos, esculturas y repujados de artistas naturales de Clusone y no sólo. Las obras proceden de las colecciones que fueron donadas al Municipio por las familias Sant'Andrea (con cuadrso de Cifrondi, Carpinoni, Ricchi), Querena, Trussardi Volpi e Nani. Ejemplares únicos de mecanismos de relojes de torre de todas las épocas, pertenecientes a la Colección Gorla entregada a Clusone por la Provincia de Bérgamo, relatan al visitante el desafío de la creatividad y el ingenio al imparable fluir del tiempo, sea éste un instante fijado en tela o en tañido que escande la danza de las horas. La última colección depositada en el Museo procede del legado Suardi de la Casa del Huérfano, con obras pictóricas desde  el siglo XVI hasta el siglo XX, entre la que se cuentan prestigiosas telas de Cavagna y Palma el Joven.

Criterios de exposición

El patrimonio del MAT, en origen constituido por la colección Sant'Andrea, formada en los años veinte del siglo XX gracias a la donación testamentaria de Giovanni Sant'Andrea (1848-1920), último miembro de una insigne familia de la aristocracia de Clusone, y por la conspicua colección de los Gallizioli - confluida por ligado de Enrichetta, madre de Giovanni- se ha venido enriqueciendo a lo largo del tiempo e incluye pinturas, esculturas, grabados, libros y decoraciones prevalentemente de área lombarda (Bérgamo y Milán sobre todo) que se pueden datar entre los siglos XVI y XX.

Colección Sant'Andrea: La colección de cuadros está hecha sobre todo de "retratos de familia", además de naturalezas muertas, telas de motivo mitológico y carácter devocional; entre ellas una insólita y fascinante Anunciación pintada por un hábil artista del siglo XVII lombardo, una escenográfica Familia de Darío presentada a Alejandro del excepcional bergamasco Alessandro Lanfranchi (1662-1730) y obras de los más importantes artistas de Clusone, algunos de ellos protagonistas en los acontecimientos artísticos lombardos y nacionales de su tiempo. Se expone además una refinada Caridad Romana (alrededor de 1645) de Pietro Ricchi (originario de Lucca); del mismo autor la parroquia de Clusone dedicada a Santa María Assunta guarda el gran retablo con Virgen y el Niño, Tobias y el Ángel, S. Úrsula y dos descalzas, cuya fecha de realización se estima alrededor de la mitad del siglo XVII.

Forma parte del importante depósito del MAT dejado por la Casa del Huérfano de Ponte Selva la monumental Piedad de Jacopo Negretti alias Palma el Joven, de primeros años del siglo XVII, antes colocado en la iglesia del Sacro Cuore di Gesù di Ponte Selva. Merecen ser señalados también los dos retratos de Ferrante Ambiveri y de Sofonisba Martinoni Ambiveri, obras entre las más representativas del bergamasco Giovanni Cavagna, cuyos raros retratos de los comienzos se caracterizan por un severo realismo. Domenico Carpinoni - Antonio CifrondiDe Domenico Carpinoni, eccéntrico y muy personal intérprete del clima figurativo del Manierismo internacional, se conserva una preciada y agitada Deposición de Cristo de la cruz en la que se hallan influencias tanto de la pintura véneta del siglo XVI (Tiziano, Palma el Joven, Jacopo Bassano) como de grabados de artistas franceses.

Del prolífico Antonio Cifrondi (1656-1730), recordado por sus contemporáneos por la sorprendente rapidez de ejecución además de una férvida imaginación, parecen ser un asombroso Retrato de hombre de perfil y dos variantes de un mismo tema iconográfico como la Deposición de Cristo, ricas en sugestiones típicas del arte de Luca Giordano y de virtuosismos en la realización. Escuela lombarda del siglo XVIIIA la sobria elegancia de la pintura lombarda de los años Treinta del siglo XVIII (Legnanino, Ghislandi, Ceruti) se inspira el Retrato de caballero, atribuido a Bortolo Nazari.

Lo acompañan dos Retratos de damas, en un primer momento atribuidos ambos al artista de Clusone, pero más tarde y más prudentemente reconducidos a la mano de un artista bergamasco -todavía sin identificar- alrededor de 1730; los dos cuadros, gracias al detalle en la reproducción de los vestidos de las damas, son fiel testigo de la moda femenina bergamasca en la primera mitad del siglo XVIII. La intensa imagen del Retrato del carmelitano Angelo Tognani saca a luz la habilidad del pintor Davide Loreti (1708-1768), cuyos raros bocetos son muy famosos en Roma. Lattanzio QuerenaProtagonista de relieve del período artístico a caballo entre el Neoclasicismo y el Romanticismo, la actividad de Lattanzio Querena se llevó a cabo entre Bérgamo y Venecia, donde fue discípulo de Domenico Maggiotto y donde entró en contacto con Antonio Canova.

Dentro del MAT su fama de pintor de éxito, escpecializados en cuadros de carácter sagrado y retablos de altar, está atestiguada por un valioso conjunto de pinturas que comprende, además del juvenil Autorretrato, por sensibilidad introspectiva afín a los ejemplos de Andrea Appiani  y Piero Benvenuti, los retratos de la mujer Giovanna Baldissini, de la suegra y de las cuñadas. Naturalezas muertasDos Naturalezas muertas con instrumentos musicales, de buena calidad, se refieren al grupo de imitadores y secuaces de Evaristo Baschenis, con referencia directa a una de sus famosas obras, expuesta en la Academia Carrara de Bérgamo.

El siglo XX en Clusone, lugar de encuentro entre arte y culturaDurante el siglo XX la historia de Clusone se cruza significativamente con las vicisitudes nacionales bajo el perfil cultural, gracias a la presencia de artistas nativos capaces de llevar a cabo su actividad fuera del ámbito territorial de Clusone, que por otro lado se convirtió en un lugar de referencia para artistas e intelectuales en momentos decisivos, con en consiguiente enriquecimiento dialógico que todo esto colleva. La escultura, bajo la égida de Attilio Nani (1901-1959), testimonia con originalidad una vicisitud poética capaz de enraizar una renovación profunda en el territorio de la cultura del arte en sentido moderno, a través del trabajo del próspero taller familiar del que Nani es el fundador.

A su maestría en el arte del repujado se debe la fama del artista, cuyas obra participan desde los años Veinte en manifestaciones de relieve como la Bienal de Monza. Las mayores exposiciones nacionales, de la Trienal de Milán a la Bienal de Venecia y la Cuadrienal de Roma hospedaron con continuidad su valioso trabajo artístico. Durante la Segunda Guerra Mundial Clusone y los alrededores se convierten en un refugio para pintores, escultores, escritores, y, en definitiva, en cruce de relaciones e intercambios de hombres de cultura. Bartolomeo Calzaferri, Ezio Pastorio (1911-2006), el mismo Attilio Nani y Giacomo Manzú (1908-1991) se encuentran en Clusone. Completa el conjunto la presencia de Arturo Tosi en el cercano Rovetta, lugar de visita de personalidades lombardas y no sólo. Son años determinantes para la trayectoria artística de Manzú, que vive en Clusone con la mujer Tina y su hijo Pio y al mismo tiempo mantiene contactos en Milán y Roma.

Son de estos años obras a las que una plástica sensibilísima a la luz da vida, en una relación íntima con el arte que indaga con perspicacia la cotidianeidad de los sentimientos y de las relaciones humanas. GaleríaResulta de gran interés, además del Salón de Honor, la Galería con sus originales decoraciones del tardo siglo XVII, con frescos de las alegorías de las Virtudes (Honestidad, Caridad, Paz, Orden) que se contraponen a la secuencia de los Vicios (Discordia, Derroche, Acidia, Mentira). El alma del TiempoDesde tiempo inmemorables el hombre ha escrutado el cielo, los astros, la alternancia de las estaciones, descubriendo en los fenómenos que le rodeaban una ciclicidad que pronto pudo aprovechar, convirtiendo su actitud temerosa e inerme de observación pasiva de los cambios en capacidad de efectuar previsiones y en consecuencia regular su propia actividad. La medición del tiempo, tanto en su vertiente de tiempo del año, y por lo tanto del calendario, como en su vertiente cotidiana, y por lo tanto del reloj, pasó a ser compañera inseparable del hombre y de sus actividades.

La antigüedad conocía instrumentos para medir el tiempo basados en la sombra producida por el movimiento solar, los relojes solares, o por el fluir del agua o de la arena, las clepsidras, y ya en época romana relojes mecánicos hidráulicos, en los que la fuerza la daba el flujo del agua, ofrecían en las plazas indicaciones temporales a todo el mundo. Hay que esperar la Edad Media para encontrar el reloj mecánico de concepción moderna, que a partir del siglo XIV desde torres y campanarios se convirtió en la referencia temporal de toda una comunidad, en un primer momento con toques y luego con esferas. Mecanismos de relojes de edificios y torresEl MAT, por cuenta de la Provincia de Bérgamo, dispone de una importante colección de relojes de edificio y torre de fabricación italiana, que se pueden datar entre el siglo XVI y XX.

Los movimientos han sido elegidos para representar los estilos de relojería en distintas épocas y las varias técnicas de construcción que dan fe de su evolución, empezando por el ejemplar de gusto tardo-gótico con estructura de reja circular, sin esfera, para llegar a los productos industriales de comienzos del siglo XX. Se trata de productos en los que ciencia, cálculo, técnica y arte se juntan para dar vida a objetos que no nacieron para ser vistos, y que, como testigos no mudos sino sonoros, nos hablan de épocas en las que la compra de un reloj constituía un gasto importante para la comunidad, y para cuyos cuidados y manutención existía una profesión específica, la de Temperador, que también tenía que hacerse cargo de recargar las pesas que garantizaban el movimiento de los engranajes.

El recorrido entre estas magníficas máquinas se despliega desde las salas del Museo hasta los interiores de edificios públicos de la ciudad, hasta llegar a la Torre del majestuoso y austero Palazzo Comunale (siglos XII-XVIII), cuajado de frescos que recorren páginas antiguas y gloriosas de la historia local, donde se encuentra el espléndido Reloj Planetario, realizado en 1583 por Pietro Fanzago y todavía funcionante. Todavía hoy en la muestra del reloj es posible ver los movimientos del sol y de la luna, las horas del día y la duración de la noche, equinoccios y solsticios, las constelaciones del zodiaco, las lunaciones, los meses, las horas y los minutos. En la torre, el antiguo mecanismo cargado a mano todos los días desde hace cuatrocientos años, es una joya de la tecnología.  

Tarifas:Entrada gratuita.