Museo del Carpintero de Tino Sana

Descripción

Érase una vez un carpintero queriendo a tal punto su oficio que quiso crear un museo para recolectar toda herramienta del trabajo. Con el paso del tiempo la colección se amplió hasta acoger la historia entera de la madera.

Visitando los 3.500 metros cuadrados de exposición, divididos en tres plantas, descubrirás la increíble cantidad de objetos de madera que se solían utilizar en el pasado. A través de un asombroso viaje por el tiempo, vas a encontrar los talleres de los carpinteros con todos sus personajes: el modelista, el tonelero, el taraceador, el laudero…

Además de os muebles, los calzados, las herramientas agrícolas, los muñecos, vas a admirar también los carros, los trineos, los barcos y las bicicletas, como las de la colección de Felice Gimondi.
¡Hay hasta un avión de madera remontándose a la primera guerra mundial! 


El fin del museo no es solamente preservar, sino también educar y sensibilizar: de hecho, lleva mucho tiempo organizando numerosas iniciativas para promocionar la madera como materia prima ecológica y biodegradable, junto con la cultura de la sostenibilidad y del reciclaje. Además, desde hace 10 años, al lado del museo se crearon también un espacio educativo y un taller donde se realiza una clase profesional de carpintería. Todo esto se llevó a cabo para reafirmar la estrecha relación entre el mundo del trabajo y del estudio, entre práctica y teoría. 

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Érase una vez un carpintero queriendo a tal punto su oficio que quiso crear un museo para recolectar toda herramienta del trabajo. Con el paso del tiempo la colección se amplió hasta acoger la historia entera de la madera.

Visitando los 3.500 metros cuadrados de exposición, divididos en tres plantas, descubrirás la increíble cantidad de objetos de madera que se solían utilizar en el pasado. A través de un asombroso viaje por el tiempo, vas a encontrar los talleres de los carpinteros con todos sus personajes: el modelista, el tonelero, el taraceador, el laudero…

Además de os muebles, los calzados, las herramientas agrícolas, los muñecos, vas a admirar también los carros, los trineos, los barcos y las bicicletas, como las de la colección de Felice Gimondi.
¡Hay hasta un avión de madera remontándose a la primera guerra mundial! 


El fin del museo no es solamente preservar, sino también educar y sensibilizar: de hecho, lleva mucho tiempo organizando numerosas iniciativas para promocionar la madera como materia prima ecológica y biodegradable, junto con la cultura de la sostenibilidad y del reciclaje. Además, desde hace 10 años, al lado del museo se crearon también un espacio educativo y un taller donde se realiza una clase profesional de carpintería. Todo esto se llevó a cabo para reafirmar la estrecha relación entre el mundo del trabajo y del estudio, entre práctica y teoría.